Un buen día, como estas hoy, como estuvo tu día, unos buenos mates, una disculpa, un beso, un abrazo, es tan simple hacer feliz a alguien. El mito de que necesitamos los últimos zapatos de moda para estar completos es mentira, no necesito un saco nuevo, ni una cartera, mucho menos eso tan caro que miro cada vez que paso por la vidriera.
Lo que todos necesitamos (y crean cuando digo TODOS) es afecto, es sentir que nos valoran, que se ponen contentos por nuestros logros, que nos quieren con nuestras virtudes y defectos y saber que nos van a dar la mano cuando nos caigamos. Ahí radica la verdadera felicidad, en pensar y actuar para uno y para el otro sabiendo que sacarle una sonrisa es lo mas valioso que existe.
Podemos llenarnos de cosas materiales, pero si no tenemos afecto, no van a servir de mucho, mas que crear una falsa armonía con fecha de vencimiento.
El regalo mas grande de un padre a un hijo no es la ultima consola de videojuegos, es enseñarle a vivir, a disfrutar los momentos, jugar, divertirse, reírse juntos, mirar el atardecer, contarle anécdotas, hacerle sentir que es el verdadero superheroe.
En mi historia personal, aprendí a ser mi propio héroe, aprendí a reírme sola, a disfrutar de salir a andar en bici, a escuchar mi música favorita a todo volumen y a leer el libro que me gusta una y otra vez. ¿De que me quiero escapar?, de todas las cosas materiales que tengo y no necesito, de la nena caprichosa que dice quiero y tengo, ni el saco me da abrazos, ni el celular me da sonrisas..
Soy simple, aunque no parezca, aprendí a odiar los regalos, las fiestas, los agasajos.. Aprendí a amar los abrazos y besos.
Aprendí y nada mas..
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